El mundo está lleno de un sinnúmero de personas, todas diferentes en costumbres, modos de pensar y cosas que de algún modo dividen en grupos que forman culturas y lo ideal es respetarlas entre sí y aprender unas de otras, logrando una convivencia armoniosa. Lamentablemente no todas son capaces de respetar a otras, es ahí donde se desencadenan problemas, entre ellos, uno que cala más, el racismo.
Y este es un problema bastante complejo y grande porque solucionarlo implicaría el hacer entender a muchas personas que su ideología de supremacía de cierta raza es errónea y el hecho de cambiar la forma de pensar supone un esfuerzo colectivo por decisión propia. Además el racismo es responsable de desastres de gran magnitud y, lo peor, es que es ocasionado por los mismos seres humanos hacia ellos mismos, como el holocausto que es un claro ejemplo de que el ser racista no es solo una forma de pensar sino hasta una filosofía de vida que lleva a cosas bajas desde hacer sentir inferior a alguien hasta asesinarlo por el simple hecho de ser diferente en algún aspecto.
Ana María Alvites
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