El odio no es un amotinador para el lenguaje escrito, sino sentimiento que impulsa.
Al parecer Arguedas tuvo dos principios que alentaron su trabajo; uno de ellos fue su juventud cargada de una gran rebeldía y de una gran impaciencia por luchar, por hacer algo.
El otro principio fue el de considerar al Perú como una fuente infinita para la creación. Para él no hay país más diverso, más múltiple en variedad terrena y humana. ‘‘Nos superaran y dominaran, pero en arte podemos obligarlos que aprendan de nosotros’’.
En conclusión el impulso de representar al Perú como vencedor en el lenguaje escrito fueron los golpes recibidos, la confusión y el universo que se mostraba encrespado.
Jhanira Hung

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