jueves, 30 de junio de 2011

La muerte como el tránsito a otra vida

La muerte es el fin de la vida, opuesto al nacimiento.

Para nosotros los cristianos significa el paso a una vida más plena a la que biológicamente tenemos, pero consideramos que esta vida no concluye, sino que se transforma.

Es una travesía a la vida eterna inaugurada por Cristo, quien ha muerto, resucitado y posee inmortalidad, y nosotros participamos de esa inmortalidad por el bautismo, es así como nos hacemos acreedores de esa experiencia: La vida plena con la presencia de Dios.

El indio está seguro que la muerte es sólo el tránsito a otra vida, el catolicismo confirmó lo que los indios ya antiguamente creían, y ahora la supervivencia del alma tomó más fuerza.

Hay un espíritu, un alma inmortal. Llegar a comprender la muerte como un proceso natural y necesario es una buena opción para no tenerle miedo.

Por consiguiente, el indio, es resignado y humilde ante la muerte, y esa humildad es fraternal y dulce, lo que se debe a su cosmovisión. El encuentro con la muerte es fácil, es como ver a un vecino. Las ceremonias de la muerte son diferentes y están articuladas con el funeral, y en este rito se canta y se reza.  José María Arguedas.

Ximena Arce

Similitudes entre cristianos y ateos en el pensamiento sobre la muerte

Similitudes en el pensamiento sobre la muerte. ¿Existe la vida después de ella?

Existen muchas creencias acerca de la vida después de la muerte, en muchos países y de diferentes tipos de religiones.

Los ateos creen que al morir dejamos de existir. No hay vida después de la muerte ni un alma eterna que continúa hasta la eternidad.

Por otro lado los cristianos pueden tener la certeza de que la muerte es algo que no deben temer. Según estos, al morir llegamos a nuestro hogar en el cielo. El vivir implica existir en un país extranjero.

Arguedas trata de explicar en la muerte y los funerales el proceso que pasan los indios para, según ellos, poder darles una vida eterna a sus parientes como envolverlos en telas blancas, lavar la ropa del difunto, entre otras cosas.

En conclusión el tema si existe o no la vida después de la muerte seguirá causando polémica en cualquier parte del mundo, habrán algunos que acepten la primera teoría, mientras que otros todo lo contrario.

Jhanira Hung

La Sierra del Perú es todavía una región de fiestas



Entrevista a Luis Figueroa, cineasta cusqueño, sobre los mitos y la cosmogonía 
andina en su película Yawar Fiesta adaptada de la obra de José María Arguedas.


A pesar que ya no tienen la misma actividad que tuvieron hace muchos años, son todavía fiestas grandes y muestra el esfuerzo comercial de todo el año.

Jhanira Hung

Perú, racismo latente.


El mundo está lleno de un sinnúmero de personas, todas diferentes en costumbres, modos de pensar y cosas que de algún modo dividen en grupos que forman culturas y lo ideal es respetarlas entre sí y aprender unas de otras, logrando una convivencia armoniosa. Lamentablemente no todas son capaces de respetar a otras, es ahí donde se desencadenan problemas, entre ellos, uno que cala más, el racismo.

Y este es un problema bastante complejo y grande porque solucionarlo implicaría el hacer entender a muchas personas que su ideología de supremacía de cierta raza es errónea y el hecho de cambiar la forma de pensar supone un esfuerzo colectivo por decisión propia. Además el racismo es responsable de desastres de gran magnitud y, lo peor, es que es ocasionado por los mismos seres humanos hacia ellos mismos, como el holocausto que es un claro ejemplo de que el ser racista no es solo una forma de pensar sino hasta una filosofía de vida que lleva a cosas bajas desde hacer sentir inferior a alguien hasta asesinarlo por el simple hecho de ser diferente en algún aspecto.

Así, claramente se ve que el racismo como tal es un problema que a su vez, desencadena muchos más que nos califican ya no como personas, sino como animales y ni aún así, se podría describir en lo que un ser humano puede convertirse al creerse superior por algo tan simple como el distinto color de piel.


Ana María Alvites

Una forma de identificarnos



Si observamos con atención la gente que nos rodea, nos daremos cuenta de que según el lugar en donde viva una persona, se llevan a cabo actividades diarias que varían de un lugar a otro, dichas actividades se denominan costumbres, costumbres que nos identifican como es que somos.

Nosotros no podemos decir que las costumbres de los pueblos de la sierra son iguales a las costumbres del pueblo costeño, o al pueblo de la selva o viceversa, ya que la diferencia es notable, y al estar en uno de esos pueblos la situación cambia.

La comida, la manera de hablar, los animales, la fauna, la flora, el ambiente en cada pueblo es distinto. Si se trata de comparar, en la costa hay mayor cantidad de elementos para la comodidad, mayor tecnología que la sierra o selva no lo tienen. La manera de vestir de cada poblador de la selva es totalmente diferente al pueblo de la sierra y al pueblo costeño. El quechua es hablado mayormente por los pobladores de la sierra, donde también existe mayor influencia en los mitos y  creencias que en la costa. Esta diversidad forma al mismo tiempo un modo diferente de ser en la persona y una manera distinta de pensar.

Hemos llegado que las costumbres de cada pueblo nos hace ser diferentes entre sí y a la vez dichas costumbres nos permiten conocer más, aprender más acerca de otros, lo cual logrará una identidad como país, una identidad como peruanos.


Ana María Alvites

Amor de indígena


Amor de indígena sobre odio de poderoso.

Arguedas vivió su niñez entre el fuego y el amor ya que permaneció en la casa de su madrastra, la cual sentía un gran odio por él.

Al mismo tiempo convivía con la gente humilde e indígena que mostraba tanta generosidad y afecto que podría opacar del todo el padecer sentido.

’Ellos son un monstruo de grandeza, de fecundidad de máquina, pero quizás no hay tanto corazón, ni tanto pensamiento, ni tanta generosidad como entre nosotros’’.

En conclusión el amor que puede brindar un indio que pasa por un gran sufrimiento puede llegar a ser mayor al poder de un hacendado lleno de rabia.


                                                                                                                    Jhanira Hung


rol de las madres sustitutas


 

La relación que existe entre los padres sustitutos y los hijos es complicada y tiende a ser dificultosa. La figura de la madrastra, de alguna manera, ha estado asociada a estilos de comportamiento despreciables, la madrastra es el villano de la película, y muchas veces esto, no escapa de la realidad.

El principal problema se presenta cuando el hijo ha perdido a su madre, y trata de mantener vivo los recuerdos felices que compartió con ella, ahora ausente. Toda la apreciación que existía sobre su madre, con el tiempo la va engrandeciendo y hará muy complicado que la mamá sustituta pueda competir con ese recuerdo.
                                                                                     Ximena Arce Valverde

Cuando se pierde a la madre, los hijos pasan por un momento de duelo, y es aquí donde el padre juega un papel muy importante, en la cual, la comunicación y manejo de las emociones es primordial, sobretodo estar unidos superarlo como una familia. La madre sustituta debe apoyar en todo momento, pues si se muestra indiferente o prepotente, dará inicio la villana de la película.

Finalmente, el frío nombre de MADRASTRA se lo asignan las mismas madres sustitutas con el trato y el comportamiento hacia los hijos, quienes a la larga van a ser parte de su familia. Es momento que las madres sustitutas eviten todo comportamientos despreciable y puedan llegar a convertirse en las brujas de los cuentos.



jueves, 23 de junio de 2011

El individuo quechua



Se pretende reconocer y contagiar el arte del individuo quechua moderno que gracias al valor de su cultura y la riqueza de conocimiento, nos permite darnos cuenta del significado que tiene.

Sabemos que este pueblo ha sido oprimido por el desprecio social y la explotación económica, pero que con el paso del tiempo se le considera como un gran pueblo, porque a pesar de las adversidades se mantuvo firme.

Hablamos del desprecio de forma que, el individuo quechua fue discriminado por las distintas clases sociales, que muchas veces por tener dinero, marginaban y explotaban a los trabajadores quechuas sin importarles nada, el ser de una clase social baja significaba maltrato, indiferencia, castigo.

En conclusión podemos decir que el individuo quechua fue discriminado, sin embargo, cabe recalcar que su cultura forma parte de nosotros y debemos mantenerla como un vínculo fuerte.

Ana María Alvites


Ayacucho, un pueblo marginado que esconde un gran valor cultural



Volcar en la conciencia del Perú criollo, el caudal del arte y la sabiduría de un pueblo al que se le consideraba oprimido e impenetrable.

Ayacucho siendo un pueblo degenerado, debilitado, extraño y discriminado por el desprecio social; poseía en sus raíces una riqueza de hazañas y costumbres que muy pocos conocían, que muy pocos disfrutaban, y que desgraciadamente se encontraban ocultos para los ojos de la realidad urbana.

Hoy en día sabemos del valor de su cultura, su arte y conocimientos, gracias a José María Arguedas, quien tuvo la ambición de  introducir todo el arte y sabiduría de un pueblo, antiguamente oprimido, en el caudal del arte del Perú reconocido, para enriquecerlo .

Ximena Arce

miércoles, 22 de junio de 2011

El odio: sentimiento que impulsa



El odio no es un amotinador para el lenguaje escrito, sino sentimiento que impulsa.

Al parecer Arguedas tuvo dos principios que alentaron su trabajo; uno de ellos fue su juventud cargada de una gran rebeldía y de una gran impaciencia por luchar, por hacer algo.

El otro principio fue el de considerar al Perú como una fuente infinita para la creación. Para él no hay país más diverso, más múltiple en variedad terrena y humana. ‘‘Nos superaran y dominaran, pero en arte podemos obligarlos que aprendan de nosotros’’.

En conclusión el impulso de representar al Perú como vencedor en el lenguaje escrito fueron los golpes recibidos, la confusión y el universo que se mostraba encrespado.


Jhanira Hung